HOMEOPATÍA

HOMEOPATÍA

¿QUÉ ES LA HOMEOPATÍA?

Es una forma de tratar la enfermedad en la que se administran al enfermo dosis bajas o infinitesimales de la sustancia, que administrada a dosis ponderales (más altas que las usadas en los remedios homeopáticos) y a individuos sanos, provoca en ellos síntomas semejantes a los que padece el paciente. Este es el resumen de la Ley de Similitud, enunciada por el Dr. Samuel Hahnemann, su descubridor.

En la mayoría de los casos, debido al sistema de diluciones infinitesimales, carece de la sustancia química original a partir de la cual se ha elaborado el remedio. Por ello está encuadrada dentro de las terapias vibracionales, y carece completamente de toxicidad.

En varios países de la Unión Europea está incluida dentro del sistema nacional de salud.

¿CÓMO ACTÚA  LA HOMEOPATÍA?

Actúa en base al Principio de Similitud enunciado por Hahnemann. La concepción que este tenía de la enfermedad es diferente a la habitualmente aceptada, y es necesario abrirnos a esta nueva concepción de la misma para entender el funcionamiento de la homeopatía:

Hahneman descubrió que administrando dosis ponderales (se puede medir la cantidad de sustancia química empleada) a individuos sanos, producía en ellos unos determinados efectos, que desaparecían al cesar la administración de la sustancia en cuestión. Y al diluir de modo infinitesimal dicha sustancia y aplicarla a personas enfermas con síntomas semejantes a los desarrollados durante la experimentación con individuos sanos, estos se curaban.

Hahnemann veía enfermos, no enfermedades. Se fijaba en la forma en la que cada persona reaccionaba a la enfermedad, y no en la enfermedad misma. En nuestra concepción habitual, un resfriado es lo mismo para todos y se trata de la misma forma: fiebre con antipiréticos, mocos con fluidificadores del mismo (si son excesivos), estornudos con antihistamínicos (si procede), etc.  Para Hahneman importaba el predominio de unos síntomas frente a otros, y detallaba las características de los mismos. Por ejemplo: la fiebre en unos casos se acompaña de sudoración, calor en cabeza pero frío en extremidades, o calor en todo el cuerpo. En unos pacientes es acompañada de postración, en otros de excitación. Unos pacientes presentarán el cuerpo dolorido, otros no, algunos mejorarán con el reposo, otros sienten necesidad continua de movimiento. Unos preferirán desabrigarse y otros arroparse. Lo mismo podemos decir de los mocos, si son claros, gelatinosos, difíciles o fáciles de expulsar, si aparecen con la humedad o disminuyen con la misma.  Todos estos detalles (modo reaccional), superfluos en la medicina alopática, son de vital importancia en la homeopatía para poder seleccionar el remedio adecuado en cada paciente.

La homeopatía no tiene remedios para la cistitis, para la faringitis, para el dolor de cabeza. Más bien busca el modo reaccional completo del paciente y en base a este encuentra el remedio adecuado. Por eso un paciente que responde bien al Gelsemium para la fiebre, por ejemplo, puede que necesite este mismo remedio para el conocido “miedo escénico”, o para el dolor de cabeza. Del mismo modo, podemos encontrar que diferentes enfermos con mocos, por ejemplo, para uno vaya bien la Pulsatilla, para otro Kalium muriaticum y para otro Kalium bichromicum.

¿QUIÉNES PUEDEN BENEFICIARSE DE LA HOMEOPATÍA?

Al ser carente de toxicidad todos pueden beneficiarse de ella, a cualquier edad, incluyendo cachorros, gestantes y pacientes geriátricos.

Es compatible con los tratamientos de la medicina convencional (alopática), y un buen apoyo a la misma.

Es una terapia holística, trata al mismo tiempo las esferas física y emocional .

Como ejemplos podemos citar su utilidad en:

  • Alergias y picaduras de insectos
  • Alteraciones del aparato locomotor
  • Depuraciones y drenajes orgánicos
  • Diarreas
  • Gestación psicológica
  • Gestación y parto
  • Problemas de piel
  • Resfriados