CICLO DE TALLERES: ANIMALES DE PODER

Todos en algún momento hemos oído hablar de los Totems y de los Animales de Poder. Pero, ¿qué son? ¿qué representan?¿Al animal físico que conocemos o algo más? Antes de contestar a esto tal vez debamos adentrarnos un poco más en nuestra propia naturaleza.

Los humanos somos animales. Somos parte de la tierra, y sin ella no podemos vivir. Nos guste o no creernos los reyes de la creación, lo cierto es que somos parte de la Tierra en la que vivimos, y aunque tengamos capacidad de raciocicio, tenemos también una parte emocional, instintiva, animal, que viene de muchas generaciones atrás, y cuya información sigue afectándonos, de modo más o menos inconsciente según el grado de conocimiento de nosotros mismos que hayamos alcanzado.

Cuando vemos la evolución embrionaria de cualquier mamífero hay grandes similitudes entre especies en las etapas iniciales. Se dice que pasamos por todas las etapas evolutivas, desde nuestro origen en el agua, hasta la especialización posterior. Entre la foto de un feto humano de 3 meses y uno en similar etapa evolutiva de una ballena no hay diferencias apenas. Pero uno acaba viviendo toda su vida en el agua y el otro sobre la tierra. Uno acaba desarrollando extremidades y el otro cola y aletas.

Así, todos compartimos una información común, grabada en nuestros genes, y en lo que actualmente se conoce como campo morfogenético. Según la teoría del campo morfogenético todas las experiencias vividas quedan grabadas en los genes (de aquí surge la epigenética). Esto se transmite a la descendencia. También existe un campo morfogenético de la especie (que es lo que Jung denominaba subconsciente colectivo), al que podemos acceder, y contiene la memoria de toda la especie. De aquí es de donde podemos partir para hablar de los Animales de Poder, puesto son la esencia de toda esta información contenida en toda la especie. Son “seres o espíritus elevados” que guían nuestra vida. Han recabado y siguen recabando las experiencias vividas por todos los representantes de la especie, contienen toda su información, los patrones comunes, sus cualidades, sus tendencias.  Los antiguos pobladores de la tierra y muchas tribus indígenas obtenían su aprendizaje de su observación. Acababan por entrar en un estado meditativo en el cual podían comprender y asimilar las similitudes de cada animal, árbol o planta tenía con su vida. Observaban mucho más el lenguaje no verbal, las señales de la naturaleza, danzaban, daban rienda suelta a la necesidad de moverse libremente de su cuerpo, lo escuchaban, y esto les facilitaba vivir conectados con la Tierra, y comprender lo que debían aprender de cada situación.

Ellos creían que “el Gran Espíritu Protector” estaba en todos, y que había dejado partes de sí mismo en cada parte de la Creación para que pudiéramos recordar nuestra verdadera esencia, quiénes somos en realidad, y que deshaciéndonos de las falsas creencias de separación, comprendiéramos que todos somos partes de la Unidad, que observando cada parte volviéramos a ella. Del mismo modo, creían que las “señales del Cielo”, el vuelo de las aves y muchos otros hallazgos de la naturaleza eran parte de esa información que el Gran Espíritu dejaba. Esta creencia estaba integrada en su cultura y en sus creencias, y como estaban muy en contacto con la tierra, intuitivamente comprendían muchas de las cosas que a través del razonamiento estamos empezando a ver y entrever.

Absolutamente todos los animales tienen su representación en los Animales de Poder, aunque no todos los encontremos descritos. Si te aparece como Animal de Poder uno cuya descripción no encuentras, no te preocupes: dedícate a observar meditativamente a ese animal en su estado natural, conversa con tu Animal de Poder, él te dará las respuestas.

Todos tenemos animales de poder como parte de nuestros espíritus guías. Algunos pueden cambiar a lo largo de nuestra vida varias veces, según los aprendizajes que nos toque realizar. Pero es habitual que el principal permanezca con nosotros al menos esta existencia (a veces se prolonga por varias vidas). Sucede que nuestros hábitos culturales tienden, desde hace mucho tiempo, a rechazar toda espiritualidad, todo lo que no es groseramente palpable (digo groseramente porque el aura también se puede palpar, pero hay que entrenar ese tacto sutil en la mayoría de las personas. Muchos niños lo hacen sin saberlo). Hay una tendencia muy marcada a rechazar todo lo espiritual, hasta el punto que muchos científicos que han declarado públicamente su tendencia espiritual o religiosa han sido denostados por la comunidad científica. Pero la verdad es que somos espirituales, y que necesitamos reconectarnos con nuestra Esencia Divina, con lo sutil, con toda la Naturaleza y la Madre Tierra, que a fin de cuentas, es la que mantiene el soporte vital que usamos en esta vida (el cuerpo).

Así pues, existen muchas formas de reconectarnos con esta parte más espiritual y elevada de nosotros mismos. Los Animales de Poder nos brindan un camino precioso hacia nuestro autoconocimiento, para aprovechar y desarrollar nuestras capacidades y habilidades, y comprender que no son ni buenas ni malas, eso solo depende de cómo las utilicemos. Nuestras capacidades son. Nuestras tendencias son. Sencillamente, el hecho de reconocer lo que somos, nos va a ayudar a sacar mucho más partido de nuestra vida. Y obviamente, esto no es un paseo de 5 minutos: es un trabajo para toda la vida. Hoy vamos a dar el primer paso, o alguno más para quienes ya os hayáis adentrado en este mundo.